lunes, 21 de marzo de 2016

La calidad del aire en la ciudad, asignatura pendiente

Gris comienzo de 2016
Mal comenzó el año en la Ciudad de México y la zona conurbada, al menos en lo que a calidad del aire se refiere.

   En Navidad, la Comisión Ambiental de la Megalópolis declaró una fase de Precontingencia Ambiental regional por Partículas Suspendidas (PM10), misma que se mantuvo durante 25 horas y obligó al cierre de la pista de hielo en el Zócalo capitalino.

   La Dirección de Monitoreo Atmosférico reportó que se alcanzaron 155 puntos en el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) en la zona norte, debido en buena medida a la quema de juegos pirotécnicos durante las celebraciones navideñas así como a las emisiones derivadas de un incendio registrado en la delegación Cuauhtémoc, factores que, sumados a la contaminación provocada por el intenso tráfico vehicular de los días festivos, provocaron que en vez de una “blanca”, los habitantes de la ciudad tuviéramos una “gris” Navidad .

   La calidad del aire no mejoró mucho en los días posteriores y el primero de enero la situación casi se repitió, pues estuvimos apenas a 12 puntos IMECA de la fase de precontingencia y los contaminantes se mantuvieron por encima de la norma (es decir, hubo mala calidad del aire) a lo largo de toda la jornada.

   En este contexto, se esperaría que las autoridades anunciaran que se está revisando lo que ha fallado, que plantearan nuevas estrategias o simplemente que ahora sí pongan en marcha las recomendaciones de expertos como el Centro Mario Molina, emitidas en 2014 y en las que se consideraba, por ejemplo, aumentar y mejorar el transporte público, incorporar las motocicletas y todo el transporte de carga al Hoy No Circula, fortalecer la operación del programa de verificación vehicular, hacer que todo el transporte escolar, empresarial y público cuente con sistemas de control de emisiones, entre otras.

   Desafortunadamente esto no ocurrió y las autoridades locales se apresuraron a “aventarle la bolita” a las del Estado de México, como reporta Iván Sosa en el diario Reforma del 2 de enero al dar cuenta de las declaraciones de la Secretaria de Medio Ambiente de la capital (y cito textual):

   “Esto pasó con la precontingencia del 25 de diciembre. Las estaciones que marcaron los niveles más altos fueron en el Estado de México, Xalostoc, Villa de las Flores, Tultitlán. Conforme avanzó el día, todo se vino al DF por los vientos”.

   Si bien ambos datos son verdaderos, la conclusión no debiera ser echarle la culpa sólo a las autoridades o a los ciudadanos del Edomex por tener mayor afición a la quema de cohetes que los chilangos, como si la ciudad no aportara contaminantes, como si no tuviéramos un serio problema de carencia de transporte público, o como si las calles no estuvieran listas para filmar una película de guerra: plagadas de agujeros, obras a medio terminar, hoyos y chipotes, lo que obliga a los conductores a reducir la velocidad y arrancar su vehículo muchas veces en un recorrido normal, contribuyendo así a incrementar la cantidad de emisiones de los automotores.

   En este contexto preocupa, además, el anuncio este 31 de diciembre acerca de que “los propietarios de camiones de carga y transporte de pasajeros tendrán facilidades para exentar el programa Hoy No Circula”, y que “las condiciones para poder circular todos los días serán que tengan unidades de motor a diesel o gas y se sujeten a un plan de autorregulación”.

   Es necesario advertir que el transporte de carga es la fuente más importante de emisiones de material particulado en la Zona metropolitana del Valle de México, de acuerdo con el Centro Mario Molina y que el Banco Mundial señala que “las partículas de carbono negro que se encuentran en los gases de escape de los motores diésel, son 3,200 veces más dañinas para el clima en el corto plazo que el dióxido de carbono y pueden causar enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón.”

   Una cosa es segura: para reducir notablemente los índices de contaminación en la ciudad y en la Megalópolis no son suficientes -tal vez ni siquiera son recomendables- más cambios en los programas tipo Hoy No Circula, sino una serie de acciones, políticas públicas y medidas integrales, ampliando el transporte público, mejorando la calidad de los combustibles, invirtiendo en infraestructura para mejorar la movilidad, y sobre todo cambiando de fondo la visión de desarrollo de la ciudad como sinónimo de más espacio para los autos y para los negocios privados por una visión de ciudad para las personas, sus comunidades, su salud y la del ambiente.

   Por lo pronto, la calidad del aire es una de nuestras asignaturas pendientes y su mejora debería quedar entre los propósitos para este año que inicia.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 5 de enero de 2016.
Mireya Imaz, Marjory González. 2016, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

El no circula sabatino, ¿resultados en 5 años?

(En agosto de 2015 hablamos de los resultados del doble no circula sabatino).

El pasado 10 de agosto y en marco del Día Mundial de la Calidad del Aire, se publicó en el periódico Excélsior un artículo firmado por Cyntia Contreras que señala lo siguiente: hasta dentro de cinco años comenzarán a reflejarse los resultados de las políticas para mejorar la calidad del aire y proteger la salud de los habitantes en la Ciudad de México, con programas como Hoy No Circula, la verificación vehicular con base en emisión, movilidad sustentable y la recuperación de suelo de conservación, dijo la Secretaría de Medio Ambiente del DF.

   Tanya Müller, titular de la dependencia, explicó que científicamente el comportamiento de los contaminantes y su impacto en la atmósfera no son inmediatos y se reflejan hasta después de que ocurrieron, por lo que la ciudadanía no percibe cambios, aunque en realidad sí ocurren.

   “La política pública que se aplica se va a reflejar en el mediano y largo plazos. El tema es complejo”, indicó.

   La nota se encuentra tanto en el portal del periódico como en el de la SEDEMA para quien desee consultarla.

   Pero vamos por partes.

   Primero, no se entiende con base en qué estudios se hacen estas declaraciones, pues hasta ahora lo que sabemos acerca de la dinámica de dispersión de los contaminantes en las ciudades, incluyendo la de México, es que estos se emiten principalmente durante el día y se dispersan por la noche, de manera que el efecto de una medida como no circular el sábado afecta sobre todo las concentraciones de contaminantes de ése día.

   Así, las medidas del tipo Hoy no Circula son útiles para disminuir la congestión vehicular y la contaminación en el corto plazo y en momentos de crisis, como la ocurrida en la Ciudad de París en marzo de este año, que obligó a las autoridades francesas a restringir drásticamente la circulación de vehículos durante algunos días, ojo, no de manera permanente.

   Se ha estudiado que, después de un tiempo, las medidas de restricción pierden efectividad porque la población con cierta capacidad económica repone el carro que deja de circular y usa ambos vehículos el resto de la semana, como lo demuestra el estudio de los investigadores Francisco Gallego, Juan Pablo Montero y Christian Salas publicado en el Journal of Public Economics en el 2013, que compara los resultados del Hoy No Circula mexicano y de los cambios en el sistema de movilidad de la ciudad de Santiago de Chile.

   Así que no, los resultados no se verán en cinco años, sino que se debieron poder medir en los primeros meses luego de aplicar la medida.

   Un análisis del PUMA de los datos de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico, en el cual graficamos el comportamiento de las concentraciones de Monóxido de Carbono durante el año 2014 (recordemos que el doble No Circula inició operaciones el 5 de julio del año pasado), no arrojó cambios significativos respecto de otros años.
Elaborado por el PUMA con datos de la RAMA (2015)
   Lo que sí ha ocurrido es un repunte a nivel nacional de las ventas de automóviles durante el primer cuatrimestre del 2015, que registraron un incremento del 22 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado, de acuerdo con diversos reportes de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz aparecidos en los diarios El Economista y El Financiero.

   Otro punto es que la Suprema Corte de Justicia tuvo que salir a enmendarle la plana a la Secretaría de Medio Ambiente local y recordarle que el corazón de la medida del Hoy no Circula y del sistema de verificación vehicular no es la edad de los vehículos, sino sus emisiones, es decir, cuánto contaminan.

   El pasado 2 de julio, los ministros dispusieron que los dueños de autos cuyo modelo sea anterior al 2007 podrán acceder, vía juicio de amparo, al holograma “0” y con ello circular todos los sábados, mientras no excedan el límite de emisiones contaminantes.

   La edad de los vehículos tuvo sentido como criterio de circulación en 2002 con la creación del holograma “0” que permite circular a diario, para incentivar el recambio vehicular y eliminar los modelos anteriores a 1995, porque estos no contaban con convertidores catalíticos.

   Pero actualmente no existen evidencias claras de que un auto nuevo contamine menos que uno de 10 años de antigüedad cuyo catalizador se encuentre en buenas condiciones.

   Otra serie de medidas urgentes, recomendadas por el Centro Mario Molina el año pasado, no han ocurrido ni se han anunciado, como aumentar y mejorar el transporte público, incorporar las motocicletas y todo el transporte de carga al Hoy No Circula, fortalecer la operación del programa de verificación vehicular, hacer que todo el transporte escolar, empresarial y público cuente con sistemas de control de emisiones, etcétera etcétera.

   Es muy preocupante que los responsables de diseñar e implementar políticas públicas parezcan no entender el sentido de las mismas, y que más bien prevalezcan las ocurrencias o las medidas de relumbrón que, al final, sólo complican la vida de las personas pero no mejoran la calidad de nuestro ambiente.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad de la UNAM (antes PUMA) en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 18 de agosto de 2015. 
Mireya Imaz, Marjory González. 2015, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

Hoy No circula y la calidad del aire de la Zona Metropolitana del Valle de México

(Editorial ambiental de agosto de 2014).

El pasado viernes 8 de agosto se celebró el Día Interamericano de la calidad del aire, esta fecha se conmemora para crear conciencia en torno a las graves consecuencias que tiene para la salud y la calidad de vida, en especial de las poblaciones urbanas, los elevados índices de contaminación aérea que padecemos en el continente.

   En este contexto, es necesario decir que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), México es el segundo país con mayor número de muertes por contaminación atmosférica de toda América Latina al registrar 15 mil decesos por año, atribuibles a la mala calidad del aire.

   En la Ciudad de México y su zona conurbada se han desarrollado diversas políticas públicas, sobre todo a partir de la década de los años noventa, que han buscado mejorar la calidad del aire mediante diversas estrategias encaminadas a reducir la emisión de los principales contaminantes atmosféricos.

   Una de esas políticas, tal vez la más conocida pero no necesariamente la más efectiva, es el programa denominado Hoy No Circula. Este programa ha tenido diversas modificaciones a través de los años, la más reciente implicó la introducción de un nuevo holograma para autos híbridos y eléctricos que quedan exentos, la salida de circulación dos sábados al mes de los vehículos de más de 9 años y todos los sábados para los mayores de 15 años, así como disposiciones especiales para vehículos foráneos y federales.

   Y aquí es de donde surgen las primeras dudas y críticas acerca de la efectividad del programa. ¿Por qué el criterio para no circular fue la edad de los vehículos y no sus emisiones, si el objetivo es la reducción de contaminantes?

   En el año 2002, la creación del holograma 0 que permite circular a diario representó un incentivo para el recambio vehicular al disminuir la circulación de los autos de modelos anteriores a 1995, porque estos no contaban con convertidores catalíticos.

   Pero actualmente no hay evidencias claras de que un auto nuevo contamine menos que uno de 10 años o más de antigüedad y cuyo catalizador se encuentre en buenas condiciones, pues como lo señalaron los científicos Claudia Sheinbaum y Carlos Chávez en un artículo publicado en la revista especializada Energy, México tiene un rezago de una década en las normas federales de eficiencia de combustible y de emisiones en autos nuevos respecto de las normas existentes en Estados Unidos, esto a pesar del TLC y de que las empresas que venden carros en México son las mismas del otro lado de la frontera.

   En segundo lugar, no está claro que el holograma especial para híbridos y eléctricos vaya a funcionar como aliciente en esta ocasión, pues los precios de estos vehículos son ridículamente elevados, otra vez, respecto a los mismos autos de las mismas marcas del otro lado de la frontera. Mientras que un auto híbrido básico puede costar en EU 19,000 dólares, por ejemplo, aquí puede llegar a los 32,000 sin que exista ninguna causa razonable para esta diferencia.

   Y es lamentable, pues de acuerdo con el mismo artículo, un cambio paulatino del 40% en los autos particulares y taxis hacia estas tecnologías reduciría 200 mil toneladas de Partículas suspendidas PM10 hacia el 2028.

   Por otra parte, diversos especialistas y estudios han encontrado que los programas de restricción a la circulación solamente logran tener resultados en el corto plazo, es decir, durante un par de meses luego de aplicarse y por lo tanto son útiles solamente ante contingencias ambientales.

   Ésa es la conclusión de una investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que además señala como una consecuencia indeseable de las políticas de restricción, el incremento en el parque vehicular, pues las familias se procuran un nuevo vehículo para sustituir el que deja de circular más o menos en un año.

   De acuerdo con el Centro Mario Molina, debido al Hoy No Circula el incremento previsible es del 3 por ciento, nosotros agregamos: sobre vialidades de por sí saturadas.

Referencias:

Chavez, C. & Sheinbaum, C. 2014.Sustainable passenger road transport scenarios to reduce fuel consumption, air pollutants and GHG (greenhouse gas) emissions in the Mexico City Metropolitan Area. Energy, vol. 66

Gallego, Montero & Salas. 2013. The effect of transport policies on car use: Evidence from Latin American cities. Journal of Public Economics. Volume 107, Pages 47–62

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad de la UNAM (antes PUMA) en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 19 de agosto de 2014.
Mireya Imaz, Marjory González. 2014, PUMA-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

martes, 15 de marzo de 2016

Desarrollo urbano devastador

Desmonte del sitio arqueológico (Foto: AristeguiNoticias).
La semana pasada preguntaba un radio escucha qué es lo que está ocurriendo en La Peña de Valle de Bravo, así que, tomando el guante, hoy queremos comentar acerca de ése y otros casos similares que están brotando como hongos por toda la geografía nacional, repitiéndose un modelo de urbanización que agrede al ambiente, la convivencia, la movilidad, la equidad y que, para decirlo rápido, es devastador.

   En el caso de la Peña, un mirador ubicado frente al lago artificial de Valle de Bravo, el INAH “ordenó desmantelar y enterrar estructuras prehispánicas para dar paso a la construcción de un centro comercial” en el predio conocido como Casa de ídolos, de acuerdo con un reportaje del portal electrónico de Aristegui Noticias y Mexicoleaks.

   En el sitio existen vestigios de la cultura Matlatzinca que datan de 600 años antes de nuestra era, incluyendo cientos de entierros, ofrendas, esculturas y edificios administrativos y habitacionales prehispánicos. Además en la Peña, como en todo Valle de Bravo, existen manchones de bosques de coníferas, aunque cada día menos debido al crecimiento urbano desordenado, pero de alta plusvalía de la zona. Una casa con vista al lago puede valer millones de dólares.

   Se argumenta por parte del INAH, que no es posible parar el desarrollo urbano, y que en todo caso se deben conciliar los intereses de investigación con los inmobiliarios.

   Pero ¿qué se está entendiendo en el país por desarrollo urbano? ¿Los intereses inmobiliarios de quién, para qué y hacia dónde?

   En el caso de La Peña se pretende construir un supermercado, locales comerciales, restaurantes, cines y 218 cajones de estacionamiento. No parques, no centros culturales gratuitos, no escuelas públicas o áreas de convivencia comunitaria, sino espacios para quienes pueden comprar.

   Un caso similar está ocurriendo en Xochimilco, donde la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de la Ciudad ha salido a defender las autorizaciones que expidió a favor de dos megatiendas en Santiago Tepalcatlalpan, financiadas por el Deutsche Bank México y que habían sido frenadas por el gobierno Delegacional al considerar que existían irregularidades, así como afectación a los recursos naturales.

   De acuerdo con un reportaje de El Metro del 9 de marzo pasado, el Delegado Avelino Méndez frenó la obra al considerar que los daños ambientales ocasionados serían irreversibles, como la afectación a los mantos freáticos y los arroyos subterráneos. Por cierto, varias comunidades xochimilcas tienen severos problemas en sus viviendas debido a la desecación, compactación y deslizamiento de los terrenos, relacionados con la extracción de agua y la pérdida de zonas de infiltración.

   La respuesta de la Secretaria, citada por el periódico, es de antología: “la zona lacustre no es suelo filtrante…” y así, se contentó con multar con 6.9 millones de pesos, con la restitución de 231 árboles, así como la obligación de introducir 9,200 metros cuadrados de áreas verdes a la empresa, sanción que la Secretaria consideró “histórica”.

   Otro caso es el de Patio Tlalpan, otro centro comercial que se levanta en lo que fue la Clínica San Rafael, en Insurgentes esquina con Sta Úrsula. En el predio se talaron 167 árboles, para dar paso a 7 millones de visitantes anuales que recorrerán cines, supermercados, tiendas y estacionamientos, en una zona cuya movilidad ya está colapsada.

   Estos mal llamados desarrollos urbanos, que se propagan como viruela por todo el país son, para empezar, socialmente excluyentes, pues de acuerdo con datos del CONEVAL y de UNICEF, 88.4% de las y los mexicanos se encuentran en alguna condición de pobreza (pobres, pobres moderados o pobres extremos). Como lo único que puede hacerse en estos lugares es comprar, la inmensa mayoría de los mexicanos están vetados, en la práctica, de estos sitios. O bien, pueden pasar a ver y llevarse su resentimiento.

   También son cultural y ambientalmente destructores, rompen la convivencia vecinal y comunitaria, introducen conflictos de movilidad o los agudizan al estar diseñados para el automóvil particular, acaparan el agua y nos privan, a todas y a todos, de verdaderas áreas verdes.

   Pero hay otro punto en el que estos casos, junto con el de Tajamar, se conectan: las autoridades responsables del cuidado del patrimonio común, llámese cultural, histórico o ambiental, hacen todo lo posible por llevar a cabo estos desarrollos. Y también, en todos los casos, cada vez más son, somos, las y los ciudadanos, quienes tenemos que organizarnos para frenar la devastación de los bienes comunes.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 15 de marzo de 2016. 
Mireya Imaz, Marjory González. 2016, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

La Auditoría Superior de la Federación evalúa a la Semarnat…y le pone tache I y II

Parte I

El auditor.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reprobó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en materia de protección al ambiente, así como en su deber de garantizar el derecho humano a un ambiente sano para las y los mexicanos.

   Los informes que analizamos corresponden al ejercicio fiscal 2014, la ASF elaboró varios dictámenes para los temas de contaminación -atmosférica y de suelos-, mitigación y adaptación del Cambio Climático, preservación del agua en cantidad y calidad, así como evaluación de la contaminación del agua.

   Estos informes fueron entregados a finales del año pasado y se encuentran disponibles aquí.

   Los informes son largos, pero haciendo una apretada síntesis encontramos, para el tema de la calidad del aire, que 72.2 millones de personas, es decir, 59% de la población del país, está expuesta a mala calidad del aire.

   Por otra parte, de 67 cuencas atmosféricas a las que Semarnat da seguimiento, sólo el 22% cuenta con Proaires, es decir, con un instrumento de gestión para prevenir la contaminación del aire y preservar su calidad.

   Además, aunque existe un Sistema Nacional de Información sobre la Calidad del Aire (SINAICA) con estaciones para el monitoreo de gases, la ASF determinó que la Semarnat no dispone de la información suficiente para evaluar el cumplimiento de los límites máximos establecidos para dióxido de azufre (SO2), PM10, PM2.5, Partículas suspendidas totales (PST) y plomo (Pb). De hecho, el Plomo no se monitorea en ninguna de las estaciones de monitoreo del SINAICA.

   Otro dato es que de las industrias de competencia federal emisoras de contaminantes atmosféricos, 24% no tienen Licencia Ambiental Única, un trámite que realizan los particulares para ser verificados y demostrar que cumplen con las Normas Oficiales Mexicanas en materia de límites máximos permisibles de emisiones a la atmósfera.

   Pero además, Semarnat sólo tiene registradas 2,525 empresas emisoras mientras Profepa tiene 19,949, obviamente la conclusión de la Auditoría es que la Secretaría “no contó con información clara, confiable, oportuna y suficiente para la toma de decisiones, transparencia y rendición de cuentas” en el tema de quiénes emiten contaminantes.

   En el tema de contaminación del agua, la Auditoría menciona que 26% de las cuencas están contaminadas con sulfato, nitrato, fósforo, fluoruro, carbonato, sodio, potasio, calcio, magnesio, gases disueltos, radiación y metales tóxicos.

   Además, sólo se trató el 47% de las aguas residuales municipales colectadas, en otras palabras, más del 52 por ciento de las aguas residuales municipales, más un volumen de aguas no recolectadas, se vertieron en presas, ríos, lagos y mares sin tratamiento previo.

   En las Cuencas Lerma Santiago, Valle de México y Península de Baja California se dieron pocos permisos de descargas pero a mayores volúmenes que en cuencas como la Península de Yucatán, por lo que de acuerdo con la Auditoría “se registraron los mayores promedios de sitios contaminados y fuertemente contaminados, lo que significó que en dichas regiones los permisos de descargas de aguas residuales no cumplen con su fin de contribuir a prevenir la contaminación del agua.”

   En 2014, se registraron 377 descargas de aguas residuales, una cantidad mayor a los 279 permisos emitidos por la CONAGUA, lo que “refleja la insuficiencia de la acción preventiva de la CONAGUA para preservar la calidad de los recursos hídricos”.

   Por cierto, en la auditoría, la CONAGUA no acreditó la elaboración e implementación de un programa para proteger y preservar las playas.

   La conclusión de la ASF en este caso es que “las acciones de prevención y control de la contaminación del agua y restauración de su calidad no contribuyeron a disminuir la tendencia de contaminación del agua, a fin de propiciar la sustentabilidad ambiental para que los mexicanos tengamos acceso a un medio ambiente sano para nuestro desarrollo y bienestar.”

   Como nos falta hablar de las evaluaciones de Preservación del agua en calidad y en cantidad, de residuos, y de los programas de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, vamos a dedicarle a este tema una segunda parte. Por cierto, no está de más recordar que en 2011 la ASF reprobó a la autoridad ambiental en su desempeño para proteger los manglares de México, y de ello también hablaremos en la próxima emisión.

Parte II

Bajo la lupa.
Como lo prometido es deuda, vamos a terminar de revisar los informes de la Auditoría Superior de la Federación acerca del trabajo de Semarnat.

El informe sobre Contaminación ambiental contiene, además de los temas de aire y agua que ya tocamos la emisión anterior, lo referente al manejo de residuos sólidos urbanos, es decir, la basura que producimos en nuestras casas, así como el manejo de residuos peligrosos.

En éste se señala que existen 19 entidades, incluyendo la hoy Ciudad de México, que carecen de Organismos Públicos descentralizados para el manejo de los residuos urbanos, los cuales se consideran importantes porque no están sujetos a la temporalidad de las administraciones locales y permitirían profesionalizar el servicio de limpia y recolección.

Otro dato del informe es que existen más de 63 mil empresas que manejan residuos peligrosos en el país, pero el 98.8% de ellas no cuenta con la autorización correspondiente para su manejo integral.

Semarnat tampoco cuenta con información actualizada y homogénea de la infraestructura e instalaciones del país para el manejo integral de los residuos sólidos, y por lo tanto no posee elementos para tomar decisiones basadas, por ejemplo, en criterios de riesgo.

Además, la ASF identificó 14 entidades en las cuales se produce más de la tercera parte de los residuos sólidos del país, pero que a pesar de ello no contaron con subsidios para instalaciones. Estas entidades envían entre 2 y 56% de sus residuos urbanos a tiraderos a cielo abierto, lo que puede ocasionar graves problemas a la atmósfera, deterioro de la capa de Ozono, producción de Gases de Efecto Invernadero, lluvia ácida, contaminación de los cuerpos de agua y problemas a la salud de la población.

Semarnat identificó casi 2,000 sitios contaminados en el país, pero el 32% de ellos no contaron con acciones de remediación. 56 de esos sitios se ubican en Áreas Naturales Protegidas y otros 22 en zonas Ramsar, es decir, en humedales protegidos por la dicha convención internacional.

Se calcula que el costo para el país del agotamiento y la degradación de los recursos naturales, aire, suelo y agua fue equivalente al 5.4% del Producto Interno Bruto en 2014.

Ante este panorama, nos parece que es urgente conocer la posición de las autoridades ambientales del país: ¿qué medidas van a adoptar para cumplir con las diversas Leyes que señala la Auditoría a lo largo y ancho de su informe? ¿De qué recursos se le va a dotar a Semarnat y las dependencias a su cargo para que cumplan con sus obligaciones? Pero sobre todo, ¿qué acciones piensan realizar para propiciar la sustentabilidad ambiental y contribuir al respeto del derecho humano a un ambiente sano, como lo marca el precepto constitucional? Queda la pregunta, a ver si alguien levanta el guante.

Berta Cáceres 1969-2016.
No queremos dejar la participación de hoy sin mencionar una noticia que lamentamos profundamente, el asesinato a sangre fría de la líder indígena y ambientalista Berta Cáceres en su natal Honduras.

Cáceres era líder de la comunidad indígena lenca y una prominente defensora de los derechos humanos, en el 2015 recibió el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento para activistas ambientales a nivel mundial.

Berta Cáceres organizó la resistencia de las comunidades contra la represa de Agua Zarca, cuya construcción ocurriría al noroeste del país en aguas del Río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.

A propósito del día Internacional de la Mujer, queremos mencionar que en la tradición lenca, en los ríos habitan los espíritus femeninos y las mujeres son sus principales guardianas.

Desde aquí nos sumamos a las voces que exigen el esclarecimiento de la muerte de Berta y el castigo a los culpables, y que se mantenga el apoyo consular y la protección para Gustavo Castro, compatriota que colaboraba con Cáceres y es un testigo clave del homicidio, activista de la organización Otros Mundos Chiapas.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisiones del 1 y 8 de marzo de 2016. 
Mireya Imaz, Marjory González. 2016, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

martes, 23 de febrero de 2016

Ley de agua: foro universitario

Agua: bien común, reto de todos.
Hoy queremos compartir con ustedes de qué va a tratar el Foro “Análisis de las iniciativas de Ley de agua: hacia una Ley para la sociedad y la naturaleza” que se celebrará este 24 y 25 de febrero en el Auditorio Héctor Fix Zamudio, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, en Ciudad Universitaria.

   El Foro lo convocan 12 entidades entre facultades, centros, institutos y programas de la UNAM, y será un espacio interdisciplinario que analice las diferentes iniciativas de Ley que se presentaron el año pasado, en torno a cinco ejes de discusión:
  • El agua como derecho humano y cómo éste se define en cada una de las iniciativas, quiénes son los titulares de este derecho, así como sus alcances y contenidos, cómo se establecen las obligaciones estatales y cuál es el diseño de los instrumentos y estrategias para hacerlo realidad y garantizarlo.
  • Aguas y Ecosistemas. Aquí es muy importante señalar que, al menos en la propuesta impulsada por Conagua en la llamada "Ley Korenfeld", el agua aparecía en buena medida como un objeto que solamente requiere ser regulado para el acceso por parte de los concesionarios, y no como un elemento esencial, insustituible, del complejo funcionamiento de los ecosistemas
   Tampoco se mencionaba en esta propuesta que una parte fundamental de la biodiversidad mexicana, que nos ubica entre las 5 naciones megadiversas del planeta, se encuentra precisamente en los manglares, esteros, ríos, lagunas, humedales y zonas costeras, es decir, en las aguas mexicanas.
   Y ciertamente esta propuesta de Ley no hacía mucho por proteger los servicios ambientales que prestan los ecosistemas acuáticos, o la manera en que dependemos de diversos ecosistemas como bosques, matorrales y selvas, para tener agua de calidad.
   De manera que en este punto de la discusión, como lo señala el programa del Foro, es necesario que la nueva Ley considere que el manejo del agua no puede estar desconectado de las dinámicas de las cuencas y sus ecosistemas.

   La alteración de los ecosistemas genera cambios en la cantidad de agua apta para el uso humano y para el funcionamiento de la naturaleza, esto es particularmente relevante en el contexto de cambio climático. Así, en esta mesa, se analizarán las propuestas de las distintas leyes en relación con la planeación del agua por cuencas, la disponibilidad de agua para los ecosistemas y la incorporación del cambio climático en la planeación del agua como recurso para la vida.
  • Agua y sectores económicos. Este tema analizará las perspectivas de las distintas iniciativas de ley en relación con algunos de los sectores económicos clave, el uso urbano-metropolitano del agua y las actividades económicas que involucra; el uso del agua en la generación de energía y el fracturamiento hidráulico (el fracking); así como la demanda de agua y la alteración de su calidad por los diversos usos, entre otros en el sector agrícola, principal consumidor de este recurso en el país.
  • Gobierno del agua. Se discutirá la fragmentación institucional y territorial, así como la falta de coordinación e integración como grandes barreras para la regulación, gestión y administración de políticas eficaces, eficientes y equitativas que garanticen el acceso al agua para todas y todos.
   La intención es identificar los factores que dificultan la gobernabilidad de las cuencas hidrográficas y de los acuíferos en México, para así poder realizar cambios y garantizar la gestión integral de nuestros recursos hídricos, la participación social efectiva, así como la evaluación y rendición de cuentas en la gestión del agua.
  • Agua y salud. Aquí se discutirán los riesgos a la salud asociados a la contaminación de cuerpos de agua superficiales como ríos, lagos y zonas costeras, así como sistemas de agua subterránea, que constituyen un tema de enorme preocupación por los efectos en la salud de las poblaciones humanas y en los ecosistemas.
   En esta mesa también se discutirá cómo las iniciativas de ley prevén resolver el problema de alteración de la calidad del agua que actualmente afecta a más del 70% de los cuerpos de agua del país y cómo se planea el abasto de un agua segura para los diversos usos.
Queda hecha la invitación y esperamos verles, pues este tema nos involucra a todos y a todas. 24 y 25 de febrero en el Auditorio Héctor Fix Zamudio, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, en Ciudad Universitaria. Más info, aquí.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 23 de febrero de 2016.
Mireya Imaz, Marjory González. 2016, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).

martes, 16 de febrero de 2016

Los pueblos indígenas y el desafío ambiental

"Una flor entre la milpa..." 
(FOTO: Ismael Rivera)
Queríamos escaparnos del frenesí mediático alrededor del paso de Bergoglio por México, pero ayer -lunes 15 de febrero- en Chiapas mencionó los temas ambientales y de justicia hacia los pueblos indígenas, así que como dijo el Quijote “con la iglesia hemos dado, Sancho”, así que vamos a entrarle a este tema.

   Bergoglio señaló, frente a cientos de indígenas choles, zoques, tzotziles y tojolabales reunidos en San Cristóbal de las Casas que, y cito textual “el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia.”

   “En esto ustedes tienen mucho que enseñarnos, que enseñar a la humanidad. Sin embargo, muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura, sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón! Perdón hermanos, el mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes.” Termina la cita.

   Para ponerle números a las afirmaciones de Bergoglio, podemos citar al Dr. Víctor Toledo, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, quien registra en su libro “Ecocidio en México” la existencia de al menos 180 municipios afectados por algún conflicto de carácter socioambiental en nuestro país, relacionados con introducción de biotecnología, contaminación o apropiación del agua, minería, turismo, urbanización, instalación de hidroeléctricas, parques eólicos y otros proyectos energéticos.

   Sólo la minería, es causa de afectación en el 40 por ciento de los municipios identificados.

   Muchos de estos conflictos ocurren en territorios indígenas, lo que no es extraño si se considera que buena parte de los ecosistemas mejor conservados y cuyos recursos resultan muy apetecibles para las empresas, se ubican en ejidos y tierras comunales.

   Siguiendo con Toledo, en las 26 regiones indígenas se capta más de la cuarta parte del agua que recibe el país, se alojan áreas de enorme biodiversidad y se conservan nuestros principales recursos fitogenéticos, principalmente las especies domesticadas por los pueblos mesoamericanos como el maíz, chile, calabaza, vainilla, jitomate, cacao, entre otras.

   Y esto tampoco es coincidencia, pues de acuerdo con la Dra. Luisa Maffi, en su texto Biocultural Diversity and Sustainability,  existe una “correlación global entre la diversidad de lenguas “endémicas” con la megadiversidad biológica: 10 de los países megadiversos forman parte de los 25 países con mayor número de lenguas indígenas” –México entre ellos-.

   Luisa Maffi, en este estudio, “propone la posibilidad de que fenómenos ecológicos en pequeña escala se deban a esta correlación de la diversidad biológica y lingüística, donde las poblaciones adaptan sus culturas a las especificidades ambientales y transforman el ambiente a partir de sus conocimientos”.

   Este binomio entre las culturas y la biodiversidad local está en peligro ante la voracidad del modelo de desarrollo dominante. En efecto el mundo de hoy necesita de los pueblos indígenas, de sus conocimientos y comprensión de los procesos naturales, así  como requerimos de los conocimientos de la ciencia y de un urgente establecimiento de diálogo de saberes entre ambos.

   ¿Pero quién puede dialogar bajo la espada de Damocles? Al mismo tiempo que ocurre la visita de Bergoglio avanza, por ejemplo, la reforma que prioriza al sector energético sobre cualquier otra actividad y obliga a los propietarios de la tierra a rentar, por décadas, sus terrenos.

   Se calcula que tan sólo la Ronda cero afectará el territorio de 13 pueblos indígenas, mientras que el 40 por ciento de los municipios contemplados en la Ronda 1 se consideran de “alta” y “muy alta” marginación, de acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro.

   Así las cosas, lo más probable es que a Cherán, San Xavier, Wirikuta, Tetela, Xochicuautla o La Parota, se seguirán sumando comunidades afectadas por un modelo depredador de las personas y la naturaleza, pueblos a los que habrá que incluir en una lista para que los de la fila “VIP” les pidan perdón y se haga justicia.

Editorial del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad en el noticiario Primer Movimiento de Radio UNAM, emisión del martes 16 de febrero de 2016. 
Mireya Imaz, Marjory González. 2016, PUES-UNAM. México.
(Se autoriza la reproducción citando la fuente).